El dolor es la voz del cuerpo, si algo nos duele y sigue doliendo durante un tiempo, tenemos que “escuchar” y “parar”. Frases como “…Ya se va a pasar…” o “…toma algo que se va…” no sirven, porque el dolor ¡¡¡VUELVE!!!

En niños en desarrollo, cuando se presenta una dolencia o incomodidad, no parar a tiempo es lo más contraindicado, y confundir una molestia con un dolor es más grave aún, ya que los tejidos y huesos están en pleno crecimiento.

Es cierto que el entrenamiento intenso y de alto rendimiento trae dolor muscular, el cual se va si es solo por el ejercicio; pero si este se prolonga en el tiempo y no hacemos caso a lo que el cuerpo nos dice, lo que se resolvería en pocos días de reposo se termina convirtiendo en una lesión que llevará semanas o meses de inactividad, porque se provocaron lesiones por sobreesfuerzo.

Las contracturas y/o tendinosis son las primeras en aparecer cuando se continúa con la actividad a pesar del dolor, siendo el desgarro de manera inevitable la peor consecuencia.

Consultar con un médico o especialista ante el menor dolor persistente y realizar los estudios necesarios para asegurarse de que se está en condiciones de seguir, o PARAR, es lo que evitará lesiones más graves y se ganará tiempo, lo cual es muy difícil de hacer entender a los jugadores, entrenadores y padres.

Lic. Roxana Campana – M.N. 1248 | Directora Área de Rehabilitación Centro THIAMAI | www.thiamai.com