“Muy a menudo me consultan los padres de niños deportistas, que ellos manifiestan que “algo” les molesta, le duele no sabe qué mientras está entrenando, y no puede correr. Ahí estaríamos frente a los primeros síntomas de la fatiga muscular.”

La fatiga muscular es la sensación de cansancio que se produce en el tejido contráctil de un músculo, perdiendo su respuesta a la estimulación como consecuencia de la hiperactividad o de la intensidad del ejercicio. Sin entrar en detalles fisiológicos y vocabulario complicado para el lector, es necesario destacar las principales causas:

  • El acumulo de lactato o acidosis metabólica (aumento del ácido láctico) inducido por el ejercicio de alta intensidad y corta duración
  • Mala alimentación o inadecuada para realizar deportes
  • Deshidratación
  • Diminución de las reservas energéticas

En el músculo esquelético, la glucosa es el almacén de glucógeno y éste es la fuente de mayor almacenamiento de energía durante varias formas de actividad muscular, por lo que durante el ejercicio se producen alteraciones metabólicas, que de acuerdo a la duración e intensidad del mismo, activan los sistemas energéticos, generando la disminución del glucógeno muscular con la consiguiente producción de lactato.

En algunos casos, lo que trae a confusión, es la contractura muscular, que tal y como su nombre indica, es una contracción continuada e involuntaria del músculo o algunas de sus fibras que aparecen al realizar un esfuerzo. Se manifiesta como un abultamiento de la zona, que implica dolor y alteración del normal funcionamiento del músculo. Es un estado de rigidez permanente, involuntaria y duradera del músculo, donde el deportista, incluso niño, siente con certeza a donde duele, siendo este con tratamiento totalmente diferente.

PREVENCIÓN

La sensación de fatiga tras los entrenamientos es normal y hasta positiva, porque nos defiende de los esfuerzos excesivos. El problema surge cuando sufrimos unos niveles de fatiga superiores a los normales para el entrenamiento que hemos realizado. Para ello, es necesario tomar medidas antes, durante y después del entrenamiento:

  • Mantener una buena hidratación antes, durante y después del esfuerzo físico.
  • Asegurar un descanso adecuado.
  • Realizar una correcta activación antes de iniciar el entrenamiento y una buena vuelta a la calma una vez terminado.

TRATAMIENTO

Ante todo, es importante la consulta con un profesional para realizar el exámen general, en determinados casos es necesario el enfoque multidisciplinario (Médico clínico- deportólogo- nutricionista- kinesiólogo).

Los masajes con aplicación de calor, las técnicas de hidroterapia son medidas rápidas para aliviar el síntoma. Sin duda, las sesiones de kinesiología con utilización de ondas adecuadas y la ayuda de los aparatos kinésicos, disminuyen los síntomas, evitando así complicaciones mayores.