Muchas personas deportistas me dicen: “Me duelen lo músculos, seguro es el ácido láctico.” La verdad es que NO, el ácido láctico en el músculo no es el causante de los posteriores dolores musculares tras un entrenamiento excesivo o de un partido intenso. Despejemos dudas y aprendamos sobre este fenómeno.

El ácido láctico es un compuesto químico que desempeña un importante papel en varios procesos bioquímicos. Es generado en las células musculares al degradarse la glucosa y al disminuir el oxígeno, el cual podría bajar durante el ejercicio intenso. El ácido láctico es en realidad un combustible, no un producto de desecho. Los músculos lo producen deliberadamente, a partir de la glucosa, y lo queman para obtener energía. La razón de que los atletas pueden esforzarse tan fuertemente y durante tanto tiempo, es que la práctica hace que sus músculos absorban más eficientemente el ácido láctico. Este es absorbido y utilizado como combustible por las mitocondrias, las fábricas de energía de las células. La fuente primaria del ácido láctico o lactato es la descomposición de un carbohidrato llamado glucógeno. Este se descompone y se convierte en una sustancia llamada piruvato, que durante este proceso produce energía. Si el piruvato no se descompone (por falta de oxígeno), generalmente se convierte en lactato. Con el entrenamiento, muchas células pueden adaptarse para utilizar más piruvato y por lo tanto, producir menos lactato.

Debido a que el piruvato puede ser rápidamente producido, no todo es utilizado para energía aeróbica. El exceso del piruvato se convierte en lactato. Es por esta razón que el lactato es una señal tan importante para el entrenamiento. Cuando es producido, indica que la energía aeróbica (con oxígeno) es limitada durante la actividad.

Seguramente les ha pasado sentir dolor, ardor o quemazón en los músculos en medio de un entrenamiento, eso es el acúmulo de ácido láctico. Al faltar oxígeno en la célula, se necesita más energía, y esta combustión sin oxígeno es la generadora de ácido láctico, que funciona como una fuente de energía momentánea. Esa fatiga o ardor es como un mecanismo de defensa, o de alerta, que el cuerpo dispara para que nos demos cuenta de que tenemos que parar y así no lesionar las fibras musculares.

El ácido láctico no produce dolor en los días posteriores al ejercicio, ya que es eliminado del cuerpo por lo menos 1 hora después de finalizar el entrenamiento. El dolor, es causado por la sobre exigencia que realizamos al NO detenernos cuando el cuerpo nos dio el aviso. Ahí es cuando comienzan a dañarse las células musculares, pues estas se inflan, se hinchan y causan dolor.

Muchos deportistas inexpertos y sin supervisión profesional, creen que al exigirse hipertrofian (agrandan) sus músculos en menos tiempo. Nada es más erróneo, porque lo único que logran son días de reposo y pérdida de entrenamiento por incapacidad muscular.

Durante y después del ejercicio, los músculos y el corazón pueden metabolizar el ácido láctico para generar energía. El hígado elimina el lactato del torrente sanguíneo convirtiéndolo en glucosa, o azúcar de la sangre y también puede convertir el lactato en aminoácidos, los elementos que constituyen a las proteínas. Parte del lactato se pierde por medio de la transpiración. Todos estos procesos contribuyen a la rápida eliminación del lactato del torrente sanguíneo luego de hacer ejercicio. Realizar una actividad de relajación y estiramiento luego del ejercicio puede ayudar a eliminar el lactato más rápidamente que si sólo descansas.

Hay algunos consejos prácticos a tener en cuenta para lograr que el ácido láctico se acumule más lento.

A SABER

  • Consumir alimentos ricos en: magnesio (acelga, espinaca, legumbres), ácidos grasos (pescado, nueces, girasol) y vitamina B (lechuga, cereales, carnes).
  • Tomar mucha agua antes, durante y después, ya que el ácido láctico es soluble en agua.
  • Mantener una adecuada respiración mientras se entrena o juega, para que el oxígeno se mantenga en los valores adecuados, y disminuya la acumulación de ácido láctico.
  • Elongar antes y después del ejercicio o partido.
  • Realizar masajes periódicamente con un profesional, ayuda a reabsorber algún resabio acumulado y liberar el músculo.
  • Parar a tiempo, atender las señales del cuerpo y respetar nuestros límites.

Lic. Roxana Campana – M.N. 1248 | Directora Área de Rehabilitación Centro THIAMAI | www.thiamai.com