Aunque no lo creas, muchos futbolistas que desean maximizar la potencia de su disparo a menudo terminan pateando el balón no tan fuerte cómo podrían. Su deseo es patear el balón con todas sus fuerzas, pero el resultado final y la potencia del disparo que logran, es verdaderamente menor a lo esperado.

De nada servirá que los futbolistas utilicen todas sus fuerzas al disparar si su técnica y sus movimientos no son los adecuados. Hacerlo correctamente requiere entrenamiento.

Descubre las razones por las que no eres capaz de arrematar con la máxima potencia.

¿Qué sucede al utilizar todas tus fuerzas al patear?

Conforme comentado anteriormente, cuando un futbolista patea el balón empleando todas sus fuerzas, muchos de los músculos involucrados en el movimiento se tensan. Por el contrario, al patear el balón de una manera más relajada, el pie se convierte en el último eslabón de una cadena flexible en movimiento.

Cómo mejorar la potencia del tiro?

Estos son consejos para conseguir patear más fuerte, más lejos y más rápido:
Relájate. A excepción de tu tobillo, ninguna otra parte de tu cuerpo debe estar en tensión.
No permitas que tus músculos se tensen. Mantente en una postura relajada.
Que tu último paso sea una gran zancada. Intenta dar un último paso bien largo, haciendo que la pierna que queda detrás (la que usarás para patear) quede levantada, llevando ese talón tan cerca de tus glúteos como te sea posible.
Haz que tu pierna tome forma de letra V. Si la pierna más cercana a la pelota mantiene una forma de letra V estará funcionando como una reserva de energía. Mantengala en esa posición hasta último momento, cuando finalmente pasará a extenderse mientras pateas el balón con tu otra pierna.
Patea con el nudillo del dedo gordo. Debes acercarte a la pelota con un pequeño ángulo. Tal vez no lo sepas, pero el hueso más largo del pie es el primer metatarsiano, ubicado justo por encima del nudillo del dedo gordo. Patear con esta zona del pie es sinónimo de hacerlo con fuerza y energía.
Piensa que tienes un vidrio delante. Imagina por un momento que justo enfrente a ti hay un gran panel de vidrio. Plantéate como objetivo romper ese vidrio con todo tu cuerpo (no sólo tu pie o pierna) luego de patear. Tu movimiento hacia adelante continuará luego de haber pateado, hasta que el pie que utilizaste para impactar la pelota toque el piso.
Dobla ligeramente tu cuerpo. Si puedes ver cuando tu pie patea la pelota significa que estás haciéndolo bien. Para lograrlo, tu cuerpo deberá estar un poco doblado sobre sí mismo. Si te mantuvieses completamente erguido perderías algo de potencia en el disparo.

¿Cómo mejorar la potencia de disparo?

Un entrenamiento adecuado para niños podría ser pedirles que pateen utilizando los consejos anteriores ubicándose cerca del arco, debiendo poco a poco ubicarse cada vez un poco más lejos. No hace falta para este ejercicio contar realmente con un arquero, aunque podrías incorporarlo más tarde como variante. Cuando notes que tus jugadores comienzan a patear muy forzadamente pídeles que se detengan, que no sigan alejándose de la puerta luego de cada disparo.

También podría serte de mucha utilidad filmar a tus jugadores mientras patean configurando tu cámara con mayor cantidad de frames posibles. De esta manera, podrías luego mostrarles todos sus movimientos en cámara lenta, cuadro a cuadro, analizando las posiciones que van tomando al disparar. Si hay aspectos por corregir, será más fácil para tus jugadores entender tus indicaciones viendo la secuencia grabada.

Conclusión

Como en tantas disciplinas, el entrenamiento en el fútbol siempre da sus resultados. En el caso concreto del disparo, seguir los consejos enumerados y entrenarlos con regularidad redundará en beneficios para tus futbolistas. Aprenderán a no desperdiciar sus fuerzas, haciendo que su esfuerzo se traduzca en conseguir disparos más potentes.