Cuando estamos en la cancha, practicando un deporte, sabemos que existe la posibilidad de lesionarse. La mejor forma de enfocar el tema de las lesiones deportivas es evitarlas en primer lugar. La prevención abarca desde conocer las reglas del juego hasta utilizar el equipo adecuado, intentando jugar de forma segura. Aunque muchas se producen por accidentes esporádicos, hay que tener en cuenta que hay varios factores que predisponen a las lesiones musculares, tendinosas y óseas. Dentro de las más comunes encontramos los esquinces y desgarros.

El ESGUINCE es la lesión del ligamento (tejido que une dos o más huesos en una articulación) que resulta cuando éste se distiende o rompe. Los esguinces se producen cuando por alguna caída o torcedura la articulación se desplaza de su posición normal, estirando los ligamentos que contiene esa articulación. Las más propensas en el fútbol son los tobillos y las rodillas, ya que son los motores principales del juego.

La lesión puede producirse en tres grados:

1º GRADO: el traumatismo cursa con poca o ninguna hinchazón. Se siente dolor al apoyar, y hay poca contusión.

2º GRADO: el traumatismo cursa con dificultad al caminar, dolor moderado o severo, hinchazón en la articulación, contusión después de algunos días.

3º GRADO: el traumatismo cursa con imposibilidad para apoyar y un dolor severo. La  hinchazón es notable y se visualiza bien el  hematoma.

El DESGARRO es la lesión sufrida en un músculo o tendón (el tejido que conecta al músculo con el hueso). Cuando ocurre un desgarro, el músculo o tendón se distiende o se rompe. Los desgarros son más comunes en la espalda (lumbares) y las piernas (músculos isquiotibibiales).

Este tipo de lesiones se diferencian en cinco grupos según la intensidad del traumatismo. A saber de menor a mayor:

Desgarro miofacial: involucra la fascia y las fibras musculares periféricas. Es una lesión con un buen pronóstico, ya que suele sanar en 15 o 25 días con tratamiento indicado por el profesional. Los lugares más frecuentes son isquiotibiales – bíceps crural – tríceps sural (gemelo).

Desgarro fibrilar: es un dolor lineal, fino, cursa con edema alrededor de la lesión. Tiene un pronóstico bueno, pues tarda unos 30 días aproximadamente la curación, siempre y cuando sea con tratamiento indicado por el profesional. Los lugares más frecuentes son isquiotibiales – cuádriceps.

Desgarro fascicular: es un traumatismo que ocurre en el espesor del músculo, es un desgarro definido, con más tiempo de recuperación y tratamiento profesional

Desgarro multifibrilar: es una lesión de varios desgarros lineales. Tiene un buen pronóstico, aunque también es más tiempo el de recuperación y tratamiento (bajo indicación profesional). Los lugares más frecuentes son el recto anterior de los cuádriceps.

Desagarro total: es una lesión grave, con pérdida de la función muscular y grave cicatrización. Son visibles los  hematomas, que pueden llegar a tener una dimensión considerable. Requiere tratamiento médico quirúrgico y rehabilitación.

Síntomas, Tratamientos y Prevención de Esguinces y Desgarros…

Síntomas en común:

  • Dolor.
  • Hinchazón.
  • Dificultad al apoyar.
  • Hematoma.

Tratamientos en común:

  • Reducir hinchazón.
  • Mantener el área en reposo.
  • Medicación indicada.
  • Tratamiento médico-kinésico.

Algunos tips para prevenir este tipo de lesiones:

  • Evitar realizar ejercicio cuando está cansado o tengo dolor.
  • Realizar una dieta adecuada en relación al desgaste muscular.
  • Mantenga un peso acorde a su estructura ósea.
  • Entre en calor y elonga antes y después de la actividad.

Lic. Roxana Campana – M.N. 1248 | Directora Área de Rehabilitación Centro THIAMAI | www.thiamai.com

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