La práctica del fútbol como juego formal se torna muchas veces inviable, dado a la necesidad de reunir 22 jugadores en un campo de césped con dimensiones oficiales. En esa perspectiva, el juego del fútbol fue adaptado en diversas otras modalidades, habiendo modificaciones de espacio y terreno de juego, número de jugadores, la pelota y las reglas; siempre buscando su práctica independientemente de las condiciones disponibles.

Con el tiempo, algunas de esas modalidades fueron desarrollándose e ganando espacio en el escenario deportivo mundial. Tal hecho desencadenó el interés de la FIFA, en manejar algunas de ellas también , como futsal o fútbol playa. Además de esas modalidades vinculadas a FIFA, existen algunas otras variaciones del fútbol como el Showbol y el Indoor Soccer, y otras modalidades que aún buscan su espacio. En ese contexto, la diferenciación entre todas esas modalidades deportivas está en la superficie de juego (césped natural o sintético, piso de madera o goma, arena); el tipo de calzado (botines con tapones altos, bajo zapatilla o pies descalzos); dimensiones de campo o cancha de juego; número de atletas y obviamente en las cuestiones reglamentarias, tales como tiempo de juego, características de pelota, sustituciones y las propias reglas del juego en sí.

Tanto el fútbol, como el futsal, el beach soccer, o showbol o mismo indoor, presentan los mismos componentes estructurales de juego, propuestos para el deporte colectivo por el autor Bompa:

a) Conocimiento técnico
b) Comprensión táctica y habilidades para aplicarlas durante el juego
c) Capacidades físicas generales y específicas
d) Capacidades psicológicas
e) Habilidades para jugar con coherencia máxima, como una unidad
f) Entendimiento teórico del juego, de las tácticas en equipo y de las reglas

En el entrenamiento deportivo, individual o colectivo, uno de los principios es la multilateralidad. La multilateralidad de un individuo, está en la importancia de vivencias múltiples, principalmente en las edades de formación. En otras palabras, la especialización precoz surge, en este caso, como un enemigo del desempeño en la fase adulta.

El autor Gomes, destaca el hecho de que la especialización extremadamente estricta contradice el desarrollo natural del organismo, cuando el desarrollo multilateral es ignorado, principalmente en las edades infantiles y juveniles. El éxito en el proceso de especialización, en determinada modalidad, es condicionado al desarrollo multilateral. La justificativa está en el repertorio motor que este individuo tendrá en edades más avanzadas, influenciando en las respuestas a los más diversos estímulos de entrenamiento en el alto rendimiento. Bompa también apunta al desarrollo multilateral como una condición básica para obtener un grado de especialización, y posteriormente una maestría técnica.

En general, las innumerables modalidades deportivas, olímpicas o no, exigen habilidades motoras como saltos, cambios de dirección en diversos sentidos, rodamientos, manipulación de objetos. En el caso de las luchas, golpes y patadas aumentan aún más esta lista. Con todo esto, en ningún otro deporte, a no ser fútbol y sus derivados, los pies poseen un papel determinante y predominante en la manera de lidiar con un objeto (la pelota) de modo que garantiza el buen andar del juego.

Entonces, desde el punto de vista del entrenamiento, principalmente en el sentido de la técnica del juego de fútbol, practicar modalidades como futsal, beach soccer, fútbol society, futvoley y cualquier otra actividad que utilice los pies en el control de la pelota, es algo de suma importancia para el desarrollo del futbolista. Incluyéndose también los juegos de calle, freestyle e innumerables otras formas.

Esas actividades oriundas del fútbol pueden tener un papel importante en el desarrollo de las habilidades básicas para la enseñanza y el entrenamiento futbolístico. O sea, tratándose de modalidades en las cuales el uso de las manos es predominante, determinante y necesario, algunas actividades de lo cotidiano de un niño pueden suplir las necesidades básicas de aprendizaje. Por otro lado, en el caso del fútbol, no existe una actividad del día a día que estimule el control de una pelota con los pies o un tiro de precisión.

En contrapartida, los profesores y entrenadores en las edades de formación deben enfocarse en el hecho de que esas modalidades son apenas algunos medios que contribuyen en la capacitación del futbolista. En otras palabras, practicar futsal, o solo jugar en la calle son las herramientas en ese proceso, y el error ocurre cuando se asume que esas actividades preparan directamente al individuo para el juego formal de fútbol en cancha grande.

Esta afirmación va de la mano de los principios de las especificaciones en el entrenamiento, apuntado por el autor Dantas. El autor defiende que las actividades deben ser elaboradas a partir de los objetivos principales y de las modalidades a ser practicadas, llevando en consideración las principales capacidades físicas, los sistemas energéticos envueltos, los sistemas corporales y la coordinación psicomotora requerida. Por lo tanto, para jugar al fútbol es preciso aprender y entrenar fútbol, siendo las otras modalidades similares, apenas un complemento de formación.

Marcelo Possari Matsuguma | CEO WCGSports  | Bachillerato en Educación Física de la Universidade Estadual de Campinas- São Paulo | Técnico de Fútbol y Fútbol Sala con experiencia internacional en las categorías de formación y profesionales

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