Definimos el control como aquella acción que nos permite hacernos con la pelota, dejándola en buenas condiciones para continuar el juego inmediatamente y realizar las acciones posteriores que pretendamos llevar a cabo.

Dentro del control podemos encontrar dos tipos de controles Clásicos y Orientados:

Clásicos

Dentro de este grupo encontramos:

  • Parada: Consiste en inmovilizar completamente la pelota. El jugador se encuentra parado y utilizan la planta del pie para realizarlo.
  • Semi-Parada: Consiste en hacerse con la pelota sin inmovilizarla completamente y dándole una pequeña orientación a la salida de la pelota (“ es el control típico que se realiza con el interior del pie al controlar con un ligero toque al balón”).
  • Amortiguamiento: Consiste en reducir la velocidad que trae la pelota, para ello se relaja la parte del cuerpo con la que vamos a realizar el control y se retrasa un poco dicha superficie en el momento de contacto con el balón.

Controles Orientados

Consiste en controlar la pelota en un solo toque y dejarla en la mejor disposición posible para ser jugado inmediatamente y realizar la siguiente acción.
Para realizar el control y que se ejecución sea apropiada, debemos tener presente :

  • Hay que ir a buscar la pelota en lugar de esperar a que llegue donde estamos situados.
  • Relajar la parte del cuerpo con la que vamos a controlar en el momento del contacto.
  • Orientarse antes de realizar el control para que podamos seguir con el juego.

Es muy importante la forma de ejecución del control y la superficie (parte del cuerpo) que utilizamos:

  • Planta del pie: Se utiliza para recibir balones que van directamente al jugador. Se levanta un poco el pie con el que controlaremos la pelota y pisamos el balón con la planta en la parte superior de la pelota, con el pie un poco inclinado con la punta mirando hacia arriba.
  • Interior del pie: Detenemos el balón con la parte más ancha del pie, la que nos ofrece mayor seguridad. El pie debe ir al encuentro del balón, lo relajamos en el momento que llegue la pelota y retrocediendo un poco el pie al tocar el balón.
  • Empeine: Para coger el balón con el empeine debemos llevar el tobillo relajado y cuando llega el balón echamos hacia atrás un poco el pie, con lo que el balón al tocar el pie volverá hacia el suelo.
  • Exterior del pie: Se ejecuta quitándole velocidad al balón con la retirada del pie a la llegada de la pelota.
  • Muslo: Lo utilizamos en balones que vienen por debajo del pecho. Al llegar la pelota chocamos el muslo en ángulo recto con la trayectoria del balón (“debajo del balón”).
  • Pecho: Debemos poner el cuerpo en línea con el balón, los pies bien apoyados en el suelo y justo llegar el balón se saca en poco el pecho en dirección a él, para posteriormente relajarlo y retrocederlo según cita el Amortiguamiento.
  • Cabeza: Situados en línea con el balón, se utilizará la frente para controlarlo con el relajamiento y retroceso de esa parte de la cabeza igual que en las formas de control para balones aéreos.

NOTA: Cada entrenador trabajará un tipo de control y unas superficies de contacto determinadas en función de la etapa a la que este entrenando tal como indica la secuenciación de los contenidos que se puede encontrar en la planificación del club. Cada entrenador marcará según el trabajo, dentro de cada ejercicio que tipo de control trabajaremos, que superficie de contacto se utilizará y explicará como se llevará a cabo dicho control.